La publicidad no arregla una web. Multiplica lo que ya hay en ella: una web que funciona trae solicitudes; una que no funciona, una factura por clics. Por eso conviene revisarla antes del lanzamiento, no después del primer informe.
A continuación, el orden en que reviso una web antes de que le llegue tráfico de pago. No está ordenado por importancia en general, sino por lo que más presupuesto se come.
1. Calcule qué está comprando
Antes del primer anuncio tiene que tener tres cifras: cuánto está dispuesto a pagar por una solicitud, qué parte de las solicitudes se convierte en clientes y cuánto le deja un cliente. Sin ellas, cualquier informe de publicidad es un conjunto de gráficos bonitos con los que no se puede tomar ninguna decisión.
Si no conoce la conversión de su web, la publicidad no se la va a mostrar: le mostrará una media ponderada de todas las fuentes a la vez. Hay que calcularla aparte.
2. Un solo camino, no una bifurcación
Desde el anuncio, la persona llega a una página y en una sola pantalla debe entender tres cosas: dónde ha llegado, qué se le ofrece y qué hacer a continuación. Todo lo demás estorba. Un menú de quince opciones, tres botones distintos y un «además tenemos» la alejan de la acción que usted busca.
La prueba es sencilla: enseñe la página a alguien que no sea de su sector y pregúntele qué hay que hacer aquí. Si tarda más de cinco segundos en contestar, el tráfico de pago se irá en balde.
3. Parte técnica: velocidad, móvil, formularios
Mida la velocidad en el móvil y con 4G, no en su portátil en la oficina. La publicidad trae casi siempre visitas desde el móvil, y el móvil perdona mucho menos.
- las páginas se abren en el móvil, en la tableta y en el ordenador, sin desplazamiento horizontal;
- los formularios se envían y el e-mail llega: compruébelo en el correo, no con un «supongo que funciona»;
- no hay enlaces rotos ni errores 404 en el camino hacia la solicitud;
- la web se abre por HTTPS, sin avisos del navegador.
El error técnico más caro es un formulario que no se envía sin dar ningún aviso. Usted paga los clics, las solicitudes no llegan, y solo se descubre comprobándolo.
4. La página a la que lleva el anuncio
No lleve a la página de inicio. La página de inicio responde a todo el mundo a la vez y, por eso, a nadie en concreto. Cada anuncio necesita una página que continúe su promesa: si el anuncio habla de precio, la página muestra el precio; si habla de plazo, la página muestra el plazo.
Y compruebe que el texto coincide: una discrepancia entre el anuncio y la página no solo hace perder conversión, sino que puede dar pie a reclamaciones si se trata del precio o de las condiciones.
5. La analítica, antes del lanzamiento
Los objetivos tienen que estar configurados y comprobados de antemano: envío de formulario, llamada, reserva. Si no, la primera semana paga a ciegas y la siguiente la pasa arreglando contadores sin poder comparar periodos.
Compruébelo a mano: envíe una solicitud y asegúrese de que aparece en la analítica y ha llegado al CRM. Dos minutos de trabajo ahorran una semana de suposiciones.
6. Lo legal, sobre todo en Alemania
Si pone píxeles publicitarios, no deben activarse antes del consentimiento del visitante. El banner de consentimiento debe permitir rechazar con la misma facilidad que aceptar: el botón «rechazar» junto a «aceptar» e igual de visible.
La web debe tener Impressum (aviso legal) y política de privacidad, y en la política debe mencionarse cada servicio al que se transfieren datos. Un píxel instalado pero no descrito es un motivo típico de requerimiento.
La lista corta
- se conocen el coste por solicitud, la conversión y el valor del cliente;
- la página tiene un único siguiente paso evidente;
- la velocidad se ha comprobado en el móvil y los formularios han llegado al correo;
- el anuncio y la página prometen lo mismo;
- los objetivos de analítica están configurados y comprobados con un envío;
- los píxeles esperan al consentimiento, y la política y el Impressum están en su sitio.
Si queda aunque sea un punto pendiente, es mejor retrasar el lanzamiento un día. Un día sale más barato que un mes de presupuesto gastado en una web que no sabe recibir solicitudes.
Comprobado a 4 de agosto de 2026.



